El autor de “Las sombras de las grúas”, el riojano Ernesto Tubía Landeras, es uno de los escritores más prolíficos de relato corto en España y cuenta en su haber con el mayor número de premios en este género literario, con más de 340. Nacido en Haro hace 48 años, pasó su infancia rodeado de libros, tebeos y novelas del oeste en el quiosco que regentaban su abuela y su madre en esta preciosa ciudad de la Rioja.
Aunque la pasión por la literatura le viene desde entonces, no empezó a escribir hasta pasados los 30 años. El hecho de ganar diversos galardones de prestigio en esos primeros años le hizo adquirir confianza y decantarse por el campo de la novela corta, aunque también atesora una decena de premios en novela. Es colaborador habitual de algunas publicaciones y revistas y tras haber logrado el accésit el año pasado, ha conseguido el primer premio en esta V edición del Concurso Literario de Relatos Cortos sobre la Estiba Portuaria.
Imagino que satisfecho con este galardón ¿Ha logrado quitarse la espina de la edición anterior?
Para mí, el año pasado, ya fue una gran alegría quedar en segundo lugar. Se trata de un certamen que ha cobrado un gran prestigio y al que se presentan grandes autores. No obstante, quedar en segundo lugar deja un extraño sabor en los labios, y sí que es cierto que, al lograr este año el primer puesto, ese sabor se ha endulzado bastante.
Su relato narra la historia de un estibador nostálgico que acude al muelle inmerso en sus recuerdos. En sus pensamientos, rememora la dureza del oficio y lo hace desde la perspectiva de quien siente un inmenso orgullo de pertenencia al colectivo. En su opinión ¿es este uno de los rasgos diferenciales de esta profesión respecto a otras?
Mi tío Felipe era marinero y sí, me ha dado siempre la sensación de que todos los oficios relacionados con el mar tienen un arraigo y una sensación de pertenencia mayor que otros. La estiba, por supuesto, es uno de esos oficios y quise jugar la baza de lo nostálgico en el relato.
¿Cómo ha llevado a cabo el proceso de creación literaria? Para alguien ajeno a este sector como es usted ¿adentrarse de nuevo en el mundo de la estiba ha sido complicado? ¿Ha necesitado ayuda?
En un relato basado más en lo emocional que en lo meramente laboral, lo cierto es que tampoco he precisado más documentación que la que ya recopilé el año pasado. La estiba ha vivido una extraordinaria evolución a lo largo de la historia y para desarrollar los recuerdos del protagonista sí que he tirado un poco de hemeroteca, que se suele decir, pero nada que no se pueda sacar de internet.
Ambientada en la época actual, en el puerto de El Musel, su historia aborda también uno de los temas que sigue muy presente en el sector, el de la seguridad y las mejoras que en este sentido se han logrado durante estos últimos años. ¿Cree que la concienciación tanto de empresas como de trabajadores ha sido clave para lograr esos avances?
El sector de la estiba, por la inmensa cantidad de toneladas que se mueven a diario, tiene que buscar y perseguir esa meta de “accidentes cero”, que tantas empresas en tantos sectores anhelan.
Los avances tecnológicos y la evolución de la maquinaria han hecho que los riesgos se minimicen, pero siempre están ahí. Y para lograr ese factor de seguridad es necesaria una simbiosis entre operario y empresario, que en la estiba debe ser uno de los pilares fundamentales en el desarrollo del trabajo diario.
Una historia muy humana, cargada de momentos muy emotivos que es posible arranque alguna lágrima en el lector ¿ha buscado específicamente esa conexión emocional?
Desde luego, no hay nada más satisfactorio para alguien que escribe, que provocar una emoción con su obra. Cuando me dijeron que mi relato había conmovido a muchos de quienes lo habían leído, y cuando así me lo han hecho saber quiénes lo han leído en la web de ANESCO, me ha inoculado una alegría igual de grande que haber ganado el primer premio de este certamen.
¿Qué opinión le merecen este tipo de certámenes? ¿Cree acertado la manera en que ANESCO ha apostado por divulgar la actividad de las empresas estibadoras?
Por supuesto. Unir un trabajo tan necesario y mecánico como la estiba con un movimiento artístico como es la literatura, es una hermosa manera de dar a conocer y, sobre todo, humanizar, un sector del que parece que solo nos acordamos cuando se produce algún conflicto o no nos llega un paquete que esperamos desde hace tiempo.
Aunque imagino que dedica mucho tiempo a escribir, su actividad principal sigue siendo la de técnico de laboratorio ¿cómo conviven ambas facetas? ¿se puede sentir la vocación en ambos casos, pese a lo singular de este maridaje?
Mi vocación siempre, desde niño, ha sido la literaria. Pero con algo tenía que llenar el puchero. Por lo que, después de varios tumbos, me decanté por las ciencias. La literatura me aporta la fantasía de la creación, tan distante de lo empírico de mi trabajo en el laboratorio. Creo que, como bien dices, ese maridaje es lo que me permite llevar una vida emocionalmente estable, donde sin perder el sustento económico de mi trabajo, puedo dedicar también parte de mi vida a lo artístico, sin que ninguna de las dos partes, material e imaginativa, se resienta.
Lleva cerca de 20 años escribiendo y presentándose a distintos concursos literarios, ¿cree que son una buena opción para descubrir nuevos talentos?
No sé si para descubrir nuevos talentos, porque el acceso a las grandes editoriales y los estantes de las librerías es muy, muy complicado. Sin embargo, es una manera magnífica de dar a conocer tu obra, que la gente te conozca y puedan a llegar a leer tus relatos. Sin olvidar, obviamente, que si tienes algo de suerte también puedes obtener un rendimiento económico que de otro modo sería impensable.
¿Diría que el sector literario goza de buena salud? ¿Han sido o son las nuevas tecnologías y los Social Media un lastre para el crecimiento del sector y, como consecuencia, para el incremento del número de lectores?
Todo avance tecnológico es bueno. Aunque, también es cierto, la piratería en el sector literario tiene un efecto devastador. Los escritores no tienen conciertos con los que paliar la falta de ventas, o plataformas de streaming. Si alguien piratea un libro echa por tierra la labor de mucho tiempo de un escritor que tiene, ya de por sí, muy complicado vivir de escribir.
Soy de la opinión de que en España se lee, y además bastante. Pero la piratería de libros hace que sea complicado baremar la cantidad. Es bueno que haya cada vez más lectores y que se apoyen en la tecnología para llegar a autores que no tienen acceso a grandes editoriales, pero siempre respetando el trabajo de quienes se ponen frente al folio en blanco en busca de una historia que ofrecer.
Háblenos de sus próximos proyectos ¿a por más premios literarios?
Sí, eso nunca se deja de lado. No obstante, mi próximo proyecto es aún más interesante, pues tuve la fortuna de que una editorial como Talentura, con la que publican muchos autores que admiro, se interesara por mi novela “R”, con la que gané hace unos meses el Certamen de literatura “Ategua”.
Se publicará a primeros de año y a partir de ese momento me veré inmerso en todo lo que conlleva la publicación de una novela. Estoy muy ilusionado porque creo que es una novela que puede gustar, por su mezcla de suspense, carácter histórico y una pizca de género negro, que la convierten en una apuesta atractiva. Además, salir al mercado de la mano de una editorial como Talentura siempre es un impulso aún mayor.
Estoy en un buen momento. Feliz por los logros que he ido sumando este año y que, obviamente, se han completado con la consecución de este primer premio con ANESCO.