Entrevista a la ganadora del VI Concurso Literario de ANESCO, Lourdes Aso Torralba

La autora de “Olas gigantes”, la obra ganadora del “VI Concurso Literario de Relatos Cortos: Estiba Portuaria” de ANESCO, Lourdes Aso Torralba, nos desvela en esta entrevista cómo se le despertó el interés por el sector de la estiba y la creación literaria.

Lourdes Aso Torralba, nacida en Castiello de Jaca (Huesca) en 1966, se diplomó en Enfermería, y más tarde comenzó a escribir, principalmente relato corto. Cuenta con numerosos premios literarios entre los que destacan el Mario Vargas Llosa NH en 2008, Isla Cristina, Café Compás, o Ciudad de Melilla además de otros galardones conseguidos en México, Argentina, Francia o Ecuador.

Parte de su obra aparece recogida en distintas antologías. Autora de los libros de relatos Boca de agua (2007) y Letras de tinta (Pregunta, 2013), en 2009 publicó la novela juvenil Dragón rojo, finalista del Concurso Internacional de Literatura Infantil Julio C. Coba (Editorial Libresa, Quito, Ecuador) y en 2014 su primera novela para adultos, Carabina tigre.

Este año 2024, además de alzarse con el primer premio del VI Concurso Literario de Relatos Cortos de ANESCO, ha conseguido ganar el III Certamen de Microrrelatos Feministas de la Universidad de La Rioja con su obra “Nóminas” y el accésit en el Premio Internacional Ramos Ópticos al Mejor Relato sobre Jazz (Palencia) con “Salir del saxofón”.

  • Lleva más de veinte años dedicada a la escritura, ha publicado y ha ganado multitud de premios con relatos de distinta temática ¿Es su primera incursión literaria en la temática marítimo-portuaria?

Sí. Resido en el Pirineo Oscense, muy lejos del mar. No suelo tener un tema recurrente a la hora de escribir. De hecho, prefiero la diversidad y poder saltar de un escenario a otro. Por eso cuando encontré este certamen, cuya temática era la estiba portuaria, me pareció un reto con el que podía aprender y a su vez, divertirme durante el proceso creativo. Si bien es cierto que hay certámenes cuya temática es el mar, ninguno tenía un tema tan específico como el trabajo de los estibadores, el puerto y lo que en él pudiera acontecer y quizá esa acotación me indujo a aceptar la aventura sin saber muy bien el desenlace.

  • ¿Cómo ha llevado a cabo el proceso de creación literaria? Para alguien ajeno a este sector como es usted ¿adentrarse en el mundo de la estiba ha sido complicado? ¿Ha necesitado ayuda?

Cuando, como es el caso, me enfrento a un tema desconocido, no queda más remedio que documentarse. Reconozco que la ignorancia era completa, así que busqué información sobre el oficio. Es una labor fundamental y muy enriquecedora. Desde luego que la escritura temática tiene esta parte de aprendizaje, que, de otra forma, igual no habría despertado mi curiosidad.  Como no tenía cerca a ningún estibador, no podía preguntarle sobre el oficio, pero sí pasé horas tomando notas sobre la estiba.  Probablemente, si hubiera visto el trabajo en acción en cualquier puerto, me habría costado más escribir el relato ya que no habría podido dejar fluir la imaginación de la misma manera. Me gusta escribir sobre lo que no conozco, sobre todo porque me brinda la oportunidad de aprender y despegar las alas más libremente.

  • ¿A qué se debe su interés por el sector de la estiba? ¿Qué le llamó la atención?

El interés por la estiba ha sido, al principio, meramente literario. Aunque he paseado por puertos marítimos, nunca me había parado a pensar cómo se cargaban y descargaban los barcos, ni el peligro que conllevaba el oficio. Lo que más me llamó la atención fue la similitud con un panal de abejas, si se me permite la comparación metafórica, puesto que el orden para colocar las mercancías en su lugar requiere la rectitud de todo un equipo, la celda exacta, la precisión de quien maneja la grúa, con un rey o reina que supervisa para que todo ruede a la perfección.

  • La protagonista de su relato es una niña amante del mar, de los puertos y que de mayor quiere ser estibadora como su abuelo ¿Cómo construyó el personaje? ¿Era su pretensión romper algún estereotipo?

Mientras documentaba el relato, me encontré con testimonios de las primeras mujeres estibadoras. Hablaban de las dificultades a las que se enfrentaban al entrar a formar parte de equipos meramente masculinos.

Al principio sólo intentaba crear un personaje femenino que iba a adentrarse en el oficio de la estiba, pero mi niña me salió rebelde, emprendedora, inconformista, luchadora. Una niña que contaba con dos aliados, su niñera y su abuelo, dos pilares fundamentales en su vida. Imprescindibles para conseguir el sueño que arrastraba desde la infancia.

Empecé el relato sin saber el final. Si supiera el final desde el principio, perdería la gracia y no sería tan divertido. Los personajes, en este caso, tomaron su propia voz y se fueron construyendo conforme avanzaba la trama. En realidad, decidieron   romper estereotipos, emocionarse y luchar sin que yo pudiera tomar otro rumbo diferente al que me marcaron.

  • Una historia donde habla del vínculo familiar que existe entre un abuelo y su nieta ¿ha buscado específicamente esa conexión emocional de los personajes?

Sí. Sí busqué que hubiera una gran conexión entre abuelo y nieta. Me parece que el cariño de los abuelos hacia los nietos tiene un halo de magia inexplicable y se entienden sin palabras. No en vano se dice que los abuelos permiten, mientras que los padres educan. Pretendía que fuera un relato emotivo, aunque sin rozar el llanto. Sin embargo, conforme se va leyendo, parece ser que hace llorar.

  • Ambientada en una época donde era poco común que las mujeres trabajaran en la estiba, su historia aborda cómo la protagonista se abre paso en un sector dominado por hombres ¿Cree que la concienciación tanto de empresas como de trabajadores es la clave para lograr la igualdad?

Afortunadamente cada vez resulta menos escandaloso que una mujer se ocupe en trabajos que han estado dominado por hombres. Por supuesto que para lograr la igualdad es tan importante que las empresas contraten de forma igualitaria a hombres y mujeres, como que los trabajadores vean que los trabajos pueden desempeñarlos quienes estén mejor preparados, sin tener en cuenta el sexo.

Mi protagonista, además de ser muy joven y mujer, aspira a dirigir la empresa y tomar el relevo de su abuelo. De no haber sido la nieta del jefe… Y de no haber sido ficción sino realidad…

  • Para gran parte de la población, el sector de la estiba es un sector desconocido. Por ese motivo, con un objetivo divulgativo, ANESCO decidió poner en marcha este certamen. Usted no se dedica profesionalmente al sector marítimo ¿qué percepción tenía antes de escribir su relato? ¿la ha cambiado?

Mi profesión es la enfermería, me dedico a cuidar a los demás en una Policlínica. De inyecciones y vendajes al sector marítimo hay un abismo.

Antes de escribir el relato pensaba que los estibadores se encargaban de arreglar y reparar los barcos. Nada más lejos de la realidad. Mi percepción no podía ser más errónea. Lo que sí creía que era un trabajo bastante duro y requería mucha fuerza física.

Desconocía detalles como la velocidad a la que se trabaja, el promedio de contenedores que se pueden descargar por hora, los riesgos y la peligrosidad de la profesión.

Mi percepción ha pasado del error a la admiración. Me parece un oficio de precisión titánica, nervios templados y trabajo en equipo.

  • Háblenos de sus próximos proyectos ¿a por más premios literarios?

Reconozco que no podría vivir de la Literatura. Para mí es un hobby. Me permite desconectar de la actividad laboral de la semana y reorganizar el caos de un trabajo también algo estresante.

No escribo ni pensando en el lector, ni en ganar ningún premio. Si llegan, son bienvenidos, pero a cada certamen concurre cada vez un número más elevado de participantes, por lo que yo lo llamo “suerte”. Muchísima suerte. En lugar de elegir mi relato, podían haber elegido cualquiera de los ocho o diez que también se han quedado sobre la mesa.

Por eso suelo decir que mi primer momento de diversión es cuando escribo. El segundo premio es cuando llega una de esas llamadas que no me cambian la vida, pero me permiten soñar durante al menos unos días. Enseguida bajo a la tierra, faltaba más.

Seguiré escribiendo, lo de ganar algún premio ya depende de si vuelve a sonar la flauta, como por casualidad. Pero confieso que escribir es una necesidad.

  • ¿Considera que este tipo de certámenes ayudan a estimular la actividad creativa y favorecen la cultura literaria?

Pues sí. Por supuesto que cualquier certamen favorece la cultura literaria. Si no existieran los certámenes igual escribía relatos de auto ayuda o recetas de cocina.

Pero tanto si los certámenes son de tema libre, o como en este caso, temáticos; son una gran fuente de inspiración que ayuda a      crear historias y airearlas fuera del disco duro del ordenador.

En algún concurso, nunca se sabe cuándo, a un jurado le gusta lo que lee, y en lugar de aterrizar en una papelera sin pena ni gloria, se lleva un galardón.

Evidentemente, quienes barajamos los relatos por la geografía, sabemos que no siempre las cartas están a nuestro favor.

Así que, gracias. Muchas gracias a ANESCO por convocar el certamen. Muchas gracias al jurado por elegir este relato.

Muchas gracias a quienes tengan la curiosidad de leer mis palabras, aunque se las lleve el viento, o con una ola, se las trague el mar. Porque no puedo sino dar las gracias. Y seguir escribiendo.

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