Entrevista a Alejandro Negueruela, 2º premio del VI Concurso Literario de ANESCO

Con una dilatada experiencia en producción de vídeo, en particular en publicidad y realización de documentales, Alejandro Negueruela siempre ha sentido inclinación por la narración de historias, los relatos creativos y la ficción en general.

Nacido en Bilbao, reparte actualmente su tiempo entre Londres, donde es director creativo en un startup, y Hadleigh, donde disfruta escribiendo novelas de misterio y ficción literaria. “All those followers: A Gay Murder Mysteryes su primera novela, publicada en 2023.

Ganador del primer premio del concurso literario BizkaIdatz XV por la obra “Tres Mujeres” en 2023.

  • Estos últimos años ha publicado y ha ganado premios con relatos de distinta temática ¿Es su primera incursión literaria en la temática marítimo-portuaria?

Así es. Como vasco que soy, el mar forma parte de mi identidad, más incluso de lo que creía, como descubrí a los pocos meses de mudarme a Londres. Un fin de semana bajé con amigos a Brighton. Habían pasado, como digo, varios meses desde que me mudé, y llevaba todo ese tiempo sin ver el mar. Ni siquiera me había dado cuenta hasta que puse el pie en la playa y se me encogió el pecho con esa sensación calentita de familiaridad. Supongo que por eso cuando vi que la temática de este concurso estaba relacionada con el mar y los puertos me sentí inmediatamente atraído. Como hacia la luz de un faro, si me permiten la cursilería.

  • El protagonista de su relato es un estibador al que le gusta escribir relatos ¿Cómo construyó el personaje? ¿Era su pretensión romper algún estereotipo?

Vivimos en una época de cambio (¿no lo son todas?). En nuestro tiempo están cambiando los estereotipos de identidad, los estándares de género. Me resulta muy interesante ver cómo a tanta gente le resulta incómodo ese cambio. Al igual que me gusta ver cómo el cambio es implementado en todos los aspectos de la expresión artística y cultural. Primero empezamos viendo más personajes LGTB en series y películas, luego más personajes no binarios, géneros fluidos y demás. Y a mí me parece que todo eso es bueno. No sólo porque da visibilidad a gente a la que los estándares tradicionales dejan fuera de la foto, sino también porque desafiar las convenciones siempre es un buen ejercicio. Mantiene en forma el músculo social. Quizá por eso los personajes de mi relato se alejan de los más tradicionales arquetipos de macho alfa que se pueden encontrar en las historias de marineros. Son estos dos hombres sensibles, con inquietudes artísticas, que desarrollan una relación que quizá a otros hombres más clásicos haría sentir incómodos.

  • Una historia donde habla del vínculo que se crea entre el estibador al que le gusta escribir y el capitán al que le gusta dibujar ¿ha buscado específicamente esa conexión emocional de los personajes?

Mis personajes se encuentran por vez primera durante la noche, junto al mar. La imagen de por sí ya tiene bastante poesía. Pero además los dos tienen una energía creativa que los conecta, como queda claro desde el primer momento. Algo en común. La naturaleza de la conexión que se desarrolla entre ellos a partir de ahí nunca queda clara en el relato, ni siquiera para ellos mismos. Eso es deliberado. No sólo porque personalmente me gustan las historias en las que no me lo cuentan todo, en las que el autor no ve necesario darme cada detalle masticado, sino que me muestra indicios y me deja decidir. También porque considero que, en ocasiones, la vida es exactamente así: no todo es o blanco o negro, ni siquiera gris, es de color indefinido y nos toca a nosotros decidir. ¿Es una relación romántica? ¿Es platónica? ¿Tiene alguno de los dos alguna intención secundaria? Si ni siquiera ellos lo saben con certeza, no hay respuesta a la pregunta. Y la vida, como digo, a veces es así. O eso me parece a mí.

  • ¿Cómo ha llevado a cabo el proceso de creación literaria? Para alguien ajeno a este sector como es usted ¿adentrarse en el mundo de la estiba ha sido complicado? ¿Ha necesitado ayuda?

He tenido que hacer muchas búsquedas en internet, eso desde luego. Pero en las bases del concurso se decía que no era necesario que el autor tuviera conocimiento del sector, y decidí aferrarme a ello. En cierto momento me di cuenta de que si empezaba a utilizar palabras que desconocía para que sonara creíble me arriesgaba a hacer el ridículo, y no sería auténtico. «¡Marineros! ¡Despastillad el trinquete de la mesana y arriad el foque!»; con eso no iba a engañar a nadie. Así que mantuve al mínimo las referencias más técnicas.

Sí reconozco que, en un primer momento, inspirado por la visión romántica del mar y los estibadores, pensé escribir una historia de piratas, con doblones perdidos, bodegas llenas de pólvora, antiguos tesoros y demás. Pero al final me decidí por este otro derrotero, si me permiten, una vez más, la jerga náutica (mira tú, algo he aprendido).

  • Para gran parte de la población, el sector de la estiba es un sector desconocido. ¿Ha cambiado su percepción tras conocerlo?

Supongo que es como una de esas cosas que, si te son ajenas, no les dedicas demasiado tiempo. No piensas en ellas, hasta que un día lo haces y te das cuenta de cosas. Por ejemplo, en mi caso, veía la estiba portuaria como una tarea muy manual: hombretones cargando y descargando bodegas. Muy al estilo de la historia de piratas que tenía en mente originalmente. O quizá como en los Episodios Nacionales de Galdós. Pero claro, el progreso también ha llegado a los puertos, y la estiba portuaria está tan industrializada y modernizada como cualquier otro sector. También eso lo reflejé en el relato.

  • Háblenos de sus próximos proyectos

Acabo de terminar el primer —primerísimo— borrador de mi segunda novela, ficción literaria, sobre un emigrante vasco que tiene que volver a Bilbao después de pasar veinte años fuera. Este regreso, que coincide con la Semana Grande de fiestas, lo enfrenta a ciertos demonios del pasado. No es autobiográfica, en contra de lo que pueda parecer. Ahora mismo estoy revisando el manuscrito antes de ponerlo a dormir un par de meses, práctica que me recomendó un buen amigo autor. Dejar el libro macerar en un cajón y releerlo pasados unos meses: vas a cambiar muchas cosas y te alegrarás de haber esperado. Por lo demás, escribí mi primera novela en inglés, por diversión. Pero me gustó la experiencia y el resultado, así que estoy reescribiéndola en castellano. No sólo traduciéndola: creo que en castellano la puedo mejorar, por razones obvias, siendo mi lengua materna.

  • ¿Considera que este tipo de certámenes ayudan a estimular la actividad creativa y favorecen la cultura literaria?

Sin ninguna duda. Escribir lleva mucho tiempo y esfuerzo, y para alguien como yo que aún no ha sido publicado (mi primera novela fue autopublicada), reconocimientos como este son el empujón que uno necesita en ciertos momentos para seguir intentándolo, para no darse por vencido. Además, yo personalmente disfruto mucho con este tipo de ejercicio creativo en el que alguien me da un tema y tengo que trabajar con él, amasarlo y moldearlo, estirarlo para un lado y para otro, antes de empezar a vislumbrar siquiera lo que puedo sacar de él.

 

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